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Hay tres modos diferentes para la
práctica de la inseminación artificial:
- Inseminación con semen fresco.
- Inseminación con semen
refrigerado.
- Inseminación con semen
congelado.
En este trabajo
hablaremos de la utilización del semen refrigerado y del semen congelado.
Inseminación con
semen refrigerado:
Es una práctica
utilizada cuando las distancias entre el macho y la hembra son grandes. La costumbre en
cinofilia es el desplazamiento de la perra al lugar de residencia del macho, esto implica
a veces largos desplazamientos cuando el macno reside en el extranjero, estos
desplazamientos son a menudo costosos y fatigosos.
La inseminación con
semen refrigerado evitaría realizar dichos desplazamienos, al estar la perra en celo
vigilada por un vererinario dererminaría el momento óptimo de fecundidad, cuando el
momento es alcanzado, el semen del macho es deducido por otro práctico próximo a su
lugar de residencia, ese semen es diluído, refrigerado y mandado por envío acelerado al
veterinario que debe inseminar a la perra.
Esta técnica permite
conservar de 24 a 48 horas en refrigeración una parte del eyaculado del perro a fin de
realizar una segunda inseminación.
El esperma mantenido
a temperatura ambiente se conserva algunas horas pero su refrigeración a +4ºC aumenta su
fecundación durante varios días, esta refrigeraciñon necesita un diluyente isotónico
para poder aumentar el tiempo de vida del semen con una acción protectora contra el
choque térmico y una acción protectora contra las contaminaciones bacterianas.
El más simple
diluyente es la leche desnatada y esterilizada, a 1 volumen de la fase espermártica se le
añade de 4.5 a 8 volúmenes de leche desnatada esterilizada conteniendo además 1.000UI
de Penicilina y 1mlgr de Estreptomicina por mililitro. El poder fecundante del esperma es
mantenido así durante algunos días pero se va disminuyendo su poder con rapidez,
cuanto más elaborado y mejor adaptado sea el diluyente a las caracterósticas del semen
canino, mayor será su conservación, pudiendo durar hasta una semana. Aunque siempre es
preferible a fin de optimizar la cubrición utilizar el semen refrigerado en las 48 horas
que siguen a su recolección.
La preparación del
semen a utilizar para realizar su envío requiere de una serie de operaciones; el
veterinario deberá ralizar un fraccionamiento de las diferentes fases del eyaculado a fin
de obtener una fracción epididimaria, conteniendo esencialmente los espermatozoides más
puros posibles, recogiendo normalmente solo las dos primeras fases del eyaculado, en su
defecto se puede realizar una centrifugación del eyaculado a 1.000 revoluciones por
minuto durante 5 minutos eliminando el sobrenadante para obtener un máximo de 2ml de
fracción epididimaria.
Una vez obtenida
dicha fracción, la dilución se debe realizar inmediatamente a temperatura ambiente
echando el diluyente gota a gota a fin de no exponer a los espermatozoides a un chque
térmico y removiendo ligeramente el tubo, se añadirá un volumen de diluyente suficiente
para que el volumen final varíe entre 3ml (razas miniaturas) a 10mml (razas gigantes). La
mezcla es entonces refrigerada a +4ºC durante 45 minutos a fin de acondicionarlo para la
expedición.
Una vez pasado este
tiempo introducir la mezcla en tubos cerrados de tipo "Hemólisis", evitando el
caucho por se a menudo espermicida, estos tubos se introducen en un termo con buena
abertura, se rellena con bolas de algodón humedecidas con agua del refrigerador a +4ºC
enviándolo en un embalaje sólido por correo rápido o por avión, así la mezcla enviada
estará a una temperatura entre 4 y 10ºC.
El porcentaje de
fecundación utilizando semen refrigerado es idéntico al obtenido con semen fresco
oscilando entre el 70 y el 85% de éxito, siendo su prolificidad idéntica al del
acoplamiento natural.
Inseminación con
semen congelado:
Responde a dos
objetivos ante todo genéticos, por una parte la conservación casi ilimitada del poder
fecundante del esperma en nitrógeno líquido a -196ºC, el semen puede ser utilizado
varios años después de su recolección y su congelación.
Esta técnica permite
por consiguiente:
- Utilizar semen de un animal si el
no está disponible (fallecimiento, enfermedad, accidente) o si él ha sido vendido; los
perros mayores que no han sido aptos para montar pueden ser utilizados con la precaución
de haber congelado su esperma durante su edad joven.
- Ayudar a salvaguardar las razas
caninas en vía de desaparición.
- Utilizar racionalmente un animal de
valor genético conocido en un acoplamiento programado, así los cruzamientos
consangúineos entre generaciones utilizados frecuentemente en la selección canina son
facilitados grandemente.
- Favorecer los cambios
internacionales de semen particularmente en casos de barreras sanitarias.
Las indicaciones de
utilización del semen congelado pueden ser las mismas que las del semen refrigerado.
Los objetivos
marcados con la inseminación con semen congelado canino son muy diferentes de los que la
misma técnica puede utilizar en la especie bovina, en efecto el esperma canino es
poco concentrado (500 millones de espermatozoides por eyaculado de media cotra 4.000 para
un toro o 25.000 para un berraco por ejemplo) y la cantidad de espermatozoides a utilizar
para una inseminación de perra es importante, mucho más que pueda ser para los bovinos.
Además la congelación destruye un número de células y un eyaculado congelado no puede
inseminar más que un leve número de perras, esta técnica nos permite diseminar
largamente el potencial genético de un perro, pero ello no reemplaza ni puede reemplazar
la monta natural.
Principio de
la congelación del semen: La congelación del semen debe permitir realizar
ulteriormente una inseminación artificial con éxito, ahora bien el esperma es un medio
vivo, luego frágil y mortal y su congelación necesita de técnicas complejas, además
para proteger el curso de las etapas que han de descender su temperatura en nitrógeno
líquido (-196ºC) y la recuperación brutal de temperatura en el momento de la
descongelación es necesario la mezcla con un diluyente apropiado.
El diluyente para
congelación es un medio bien natural, bien artificial, en el cual el espermatozoide está
protegido de los cambios de temperatura y donde su fecundidadestá preservada
suficientemene a las bajas temperaturas de la conservación. Las propiedades ideales de un
diluyente son: una isotonicidad, un poder nutrivivo, un poder tampón eficaz, un poder
antioxidante, una acción estabilizante, una acción protectora, una actividad
antibacteriana, una buena actitud a su conservación bajo una forma fácilmente
utilizable.
Desde 1.950 numerosos
trabajos han buscado los diluyentes eficaces en la especie canina, la mayor parte de los
diluyentes cuya composición ha sido publicada contienen: Coloides (yema de huevo en la
mayoría de los casos, a veces leche), Azúcares (glucosa, fructosa o lactosa), Iones y
Sustancias antibacterianas (penicilina, dihidroestreptomicina, sulfamidas),
Crioprotectores (el glicerol es la sustancia más empleada variando entre el 4 al 9% del
volumen final), Otras sustancias tales como TRIS (Trihidrometilaminometano).
Estas sustancias
permiten entre otras evitar el choque térmico, minimizando la formación de cristales de
hielo intracelulares en el curso del enfriamiento y congelación, ellas permiten
igualmente prevenir el "efecto solución" que se produce en caso de congelación
demasiado lento. En este caso, en el principio de la congelaci´0n, una parte del agua del
diluyente cristaliza bajo forma de agua pura, en el resto de la solución (espermatozoides
más resto de diluyente) la concentración de las disoluciones aumentan, lo que crea un
aumento de agua fuera de las células.
El acondicionamiento
del semen congelado se efectúa la mayor parte del tiempo en pajuelas pero ciertos centros
americanos la edectúan en píldoras cuya identificación y manipulación son menos
cómodas.
Una vez acondicionado
el semen en pajuelas y congelado realizaremos la descongelación de dichas pajuelas al
baño maría en agua tibia, los resultados de motilidad de los espermatozoides
aparentemente mejoran por una descongelación a altas temperaturas (hasta +80ºC) pero el
mayor inconveniente es el contacto de la pajuela con el agua caliente siendo su
manipulación más delicada.
Por razones
prácticas evidentes la mayor parte descongelan en un baño maría alrededor de 37ªC, la
descongelación se obtiene en 10 minutos pero es preferible dejar las pajuelas de 45 a 60
minutos a fin de calentar el diluyente y de facilitar la lectura de la media inicial
después de la descongelaciòn.
Sin embargo, en todos
los casos, la técnica de descongelación correspondiente al modo de congelación está
precisada por el Centro de abastecimiento de las pajuelas.
Después de la
descongelación las pajuelas deberán ser sacadas de una a una, el inseminador verificará
la identidad de cada una de ellas (el código de identificación está dado por el centro
expedidor), las dos extremidades son enseguida cortadas y su contenido echado en un tubo,
si se utilizan pastillas la descongelación se hace en un líquido apropiado expedido por
el Centro expedidor.
Después de la
descongelación conviene verificar la motilidad examinando una gora en el microscopio, en
la especie canina yu en el estado actual de nuestros conocimientos las muestras no suelen
tener más del 50% de espermatozoides móviles después de la descongelación.
El porcentaje de
resultados depende de la técnica de inseminación, la inseminación intravaginal permite
tener gestaciones en el 55% de los casos, la inseminación intrauterina aumenta el
porcentaje hasta el 70%.
La prolificidad
aparece ligeramente rebajada de un 15 a un 20%
Dr. José Luís Pazos Boluda.

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