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Oxitocina
Deberá ser
empleada en los casos en que se sospeche que la perra comienza a estar fatigada o que
existe una atonía uterina, bien provocada por el propio agotamiento o por la falta de
tono muscular. Sin embargo su administración debe ser siempre muy meditada y controlada
para no excedernos en la administración de la misma. Y teniendo en cuenta que nunca se
puede proceder a la administración de oxitocina sin que antes se haya producido la
dilatación uterina, bien sea de forma natural o mediante la administración de algún
dilatador uterino, pues las consecuencias para la hembra podrían ser muy graves e incluso
fatales.
Debemos saber que la
oxitocina química sirve para estimular las contracciones uterinas fuertes necesarias para
la expulsión de los fetos y poco más, no es el remedio milagroso a cualquier problema
que pueda producirse durante el parto, por tanto, antes de administrarla, deberemos
meditar sobre si es lo oportuno o no considerando qué causas puedan ser las que estén
condicionando el retraso en el nacimiento del feto, que pudiera morir si las causas son
otras. Su uso abusivo puede también implicar asimismo la separación prematura de una o
más placentas y la rotura de los sacos amnióticos provocando en ocasiones la muerte por
asfixia de los cachorros.
Resulta esencial que
los cachorros nacidos no sean separados de la madre, pues al comenzar a mamar estimulan la
producción de oxitocina y ésta a su vez las contracciones uterinas que propician
el nacimiento del resto de los cachorros.
En cualquier caso la
administración de una inyección de oxitocina una vez concluido el parto para propiciar
la expulsión de fluidos y restos placentarios (que evitarán posibles infecciones) y la
involución del útero, está perfectamente justificada, lo cual no excluye los exámenes
necesarios para confirmar que no queda ningún feto sin nacer.

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