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Huellas de perro.jpg (12614 bytes)      Nutrición     Huellas de perro.jpg (12614 bytes)

    Cuando hablamos de nutrición no sólo nos referimos a la composición de los alimentos sino también al fisiologismo y catabolismo del proceso digestivo. Un alimento debe poseer todos y cada uno de los nutrientes en cantidad adecuada, pero además un sabor y una textura que le agraden al perro. Todos los organismos vivos desarrollan una función de nutrición mediante la que adquieren los principios vitales para su desarrollo y mantenimiento. Esto se logra mediante las sustancias alimenticias, que se dividen en orgánicas (proteínas, lípidos, grasas, glúcidos o azúcares y las vitaminas) e inorgánicas (el agua y los elementos y sales minerales).

   El perro, como todos los seres superiores, adquiere muchos de los elementos precisos para su nutrición ya elaborados con la carne que ingiere o a través de los vegetales, otros muchos le son suministrados disueltos en el agua. Los nutrientes en estado puro se encuentran en el suelo en forma de minerales, por lo que el organismo del animal no puede asimilarlos. Las plantas con su complejo sistema de absorción por las raíces y la función clorofílica extraen estos elementos del suelo y los hacen asimilables por los seres superiores. Los herbívoros consiguen así la dieta necesaria para vivir y los carnívoros se aprovechan de ellos para la suya.

   Los antepasados del perro, al igual que los lobos salvajes actuales, tenían una dieta muy irregular, saciándose hasta el hartazgo cuando cazaban una presa, de donde procede la gran capacidad de dilatación del estómago del perro, escondiendo lo que les sobraba para períodos de carestía, de aquí la costumbre de los perros de enterrar los huesos, o malcomiendo insectos y pequeños roedores cuando la caza de grandes presas no era posible. Estos períodos de abundancia y escased afectan a la salud, queda resentida. Una alimentación correcta evita enfermedades, malformaciones y una muerte prematura. Hoy podemos ofrecer a nuestro San Bernardo una dieta que cumpla las más exigentes normas dietéticas, mediante fórmulas científicamente calculadas, son los alimentos preparados industrialmente para animales de compañía.

   La comida del perro debe ser equilibrada, con una proporción adecuada de sus componentes, los aminoácidos, grasas, minerales y vitaminas serán en forma digestible y en cantidades precisas. Debe tener además una porción de materia indigerible que ayude a la limpieza del intestino, pues los alimentos con poca fibra se digieren casi por completo, dejan poco residuo y provocan el estreñimiento.

 

  La alimentación en las distintas etapas:

   1.- Cachorro: Nuestro San Bernardo pesará al nacer unos 500 a 700 gramos y la velocidad con que gana peso es vertiginosa. Un ser humano que pesa 3 kilos al nacer tarda 20 años en alcanzar los 60 kilos, por el contrario el perro que pesó 600 gramos tarda seis meses en lograr ese mismo peso. Con esto podemos hacernos una idea tanto de los cuantioso de sus necesidades alimenticias como de la necesidad de que sea perfectamente equilibrada, pues deficiencias durante períodos breves, dos o tres semanas, pueden dejar secuelas para toda la vida. Recurriremos preferentemente a un pienso para cachorros específico para grandes razas y respetaremos las indicaciones del fabricante o la cantidad que nos indique el veterinario. Como podemos ver en el apartado "Salud y bienestar" un especialista en grandes razas tras examinar a nuestro cachorro sabrá decirnos exactamente la cantidad de pienso que debe ingerir, así como los posibles suplementos vitamínicos que haya que darle según el caso. El pienso de cachorro no debe sustituirse por uno para adultos hasta que nuestro San Bernardo haya cumplido los 18 meses de edad.

   2.- Junior: Las necesidades alimenticias cambian porque el crecimiento deja de ser tan espectacular como hasta el momento, no obstante se sigue produciendo por lo que es pronto aún para ofrecerle el alimento de adulto. Las casa comerciales han sacado para este período intermedio una gama que se adapta a las necesidades específicas de nuestro San Bernardo entre los 19 meses y los dos años aproximadamente.

   3.- Adulto: A partir de los dos años de edad el tamaño y el peso del San Bernardo suelen haber alcanzado su cota máxima con lo que sus necesidades energéticas descienden. En esta edad podemos utilizar un pienso de mantenimiento, administrado en dos tomas, respetando siempre el peso y el tamaño del animal para evitar la obesidad si hace poco ejercicio. Este tipo de pienso puede usarse hasta la edad en que el San Bernardo comience a mostrar signos de vejez.

   4.- Anciano: Por su edad nuestro ejemplar se hace renuente a moverse, se torna más tranquilo y le gusta dormitar antes que jugar. Sus necesidades alimenticias varían y es conveniente recurrir a uno de los piensos que están formulados específicamente para perros seniors.

  

   Hembras gestantes y lactantes:

   Durante el primer mes de gestación la hembra no precisa ningún incremento substancial de alimento, pero a partir de la cuarta semana será preciso incrementar paulatinamente la calidad y cantidad de alimento que se le ofrece, siempre en relación a los requerimientos que la formación de nuevas vidas requieren. Esta alimentación, rica en proteínas, vitaminas y minerales se mantendrá hasta el momento en que se desteten los cachorros y preferentemente una semana más allá de este momento. De este modo la recuperación de la hembra será rápida y no le quedará ninguna secuela del parto.

   La casa comercial que yo utilizo ofrece una variedad especial para gestantes, que puede mezclarse a partes iguales con el propio pienso para cachorros, que será el que nuestros bebés coman tras el período de lactancia.

   Además, nuestro veterinario especialista nos recomendará una serie de suplementos vitamínicos y calcio, según el caso.

 

   Bases de la alimentación:

   1.- Proteínas: Están compuestas por aminoácidos en diferentes proporciones, diez de los cuales no puede elaborar el organismo y se llaman aminoácidos esenciales. Durante la digestión la proteína se descompone en sus aminoácidos constituyentes y estos se agrupan con otros diferentes para crear las proteínas necesarias para la síntesis de los músculos, huesos, nervios, etc. La proteína que le demos debe ser de buena calidad. Las proteínas forman parte de los tejidos vivos del organismo y forman un conjunto de compuestos biológicos que afectan a diferentes funciones fisiológicas, tales como el crecimiento, sistema inmunitario o estructura celular. El perro puede obtener las proteínas de fuentes como la carne, huevos, leche y cereales como la soja.

   2.- Lípidos o grasas: Su finalidad es suministrar energía y servir de vehículo a las vitaminas llamadas liposolubles. Las materias grasas son bien digeridas por los perros. Los llamados ácidos grasos esenciales son muy abundantes en el aceite de maíz y girasol. las capas de grasa bajo la piel actúan como aislantes del frío. Las grasas suponen el soporte de almacenamiento energético más importante y son indispensables para la asimilación de diferentes vitaminas, además de contribuir al mantenimiento de la piel y el pelo. El exceso de grasa es peligroso y debemos evitar las dietas muy ricas en materias grasas, casi todas las de origen animal.

   3.- Glúcidos: Los carbohidratos contienen almidón y azúcares que deben estar bien cocidos para ser digeridos por el perro, pues el perro no tiene en la saliva la enzima ptialina que en la saliva humana ayuda a la digestión de las féculas. La celulosa (fibra) no puede ser digerida por carecer el intestino del perro de las bacterias que la atacan. Los hidratos de carbono actúan como reserva energética del organismo y son suministrados por el arroz, las pastas, los cereales y sus derivados. El aporte de energía es necesario para mantener los procesos corporales y su necesidad aumenta con el ejercicio.

   4.- Minerales: Intervienen como constructores de la estructura ósea. Se dividen en macroelementos (calcio, fósforo, sodio, potasio, magnesio, iodo, selenio y cobalto). Durante la época de embarazo y lactancia es preciso incrementar en las hembras las dosis de calcio y fósforo, simultáneamente a la administración de vitamina D. Las dietas basadas exclusivamente en carne son pobres en aporte de minerales. Los minerales son también necesarios para el desarrollo de una vida sana. La carencia de alguno de ellos, como el calcio, ocasiona raquitismo, o el cinc, problemas de piel. Los minerales deben ser suministrados en forma fácilmente asimilable y en cantidades adecuadas. Los excesos son muy perjudiciales.

   5.- Vitaminas: Son indispensables para la vida, facilitan la asimilación de los minerales, la utilización de las grasas y el metabolismo de las proteínas. Se dividen en liposolubles (A,D,E,K) e hidrosolubles (Grupo B). Las primeras se encuentran en el huevo, nata, leche y productos ricos en materia grasa, acumulándose con facilidad en el organismo. Las hidrosolubles deben ser aportadas regularmente, ya que el organismo no las acumula. Las vitaminas no proporcionan energía, contrariamente a lo que mucha gente cree, pero son esenciales para el crecimiento y el mantenimiento de la vida. Las vitaminas A, E y B son fundamentales para luchar contra las enfermedades. Carencias de vitamina B ocasiona pérdida de peso, crecimiento anormal y enfermedades de la piel. Carencias de vitamina A afectan al aparato reproductor, la vista y el crecimiento. Las verduras verdes, zanahorias y aceite de hígado de bacalao son importantes fuentes de vitaminas.

   El agua representa casi las dos terceras partes del peso del perro. El San Bernardo necesita siempre agua fresca a su disposición, pues aunque los alimentos ingeridos le proporcionan una cantidad de la que precisa, sus necesidades hídricas sólo son completadas bebiéndola expresamente. El agua facilita la producción de energía, el transporte de nutrientes y la eliminación de residuos.

 

   Calcio y fósforo en el crecimiento:

   El raquitismo es una de las enfermedades más frecuentes en los cachorros y afecta especialmente a razas de rápido crecimiento como el San Bernardo. Se trata de un trastorno metabólico del esqueleto como consecuencia de la falta de balance entre el calcio, el fósforo y la vitamina D, lo que provoca es una disminución del proceso de mineralización del hueso con su fragilidad y deformación consecuente.

   El calcio es indispensable para el desarrollo del organismo, forma parte no sólo de los huesos o tejidos duros sino que también participa en la transmisión del impulso nervioso y la contracción muscular. Si el organismo del cachorro es deficitario en calcio el corazón y el sistema nervioso no se privan de él, robándoselo a los huesos que actúan como reservorio del mineral. El fósforo es igualmente muy necesario, aunque no tan vital como el calcio. Se absorbe a nivel intestinal y en ello desarrolla un papel importante la vitamina D. De aquí la necesidad de aportar esta vitamina a la dieta de los cachorros o exponerlos a la luz solar. La vitamina D se acumula en grandes cantidades en el hígado y es precisamente durante el crecimiento cuando el organismo tiene mayor demanda de ella. La vitamina D se encarga del transporte de calcio y si hay déficit de la misma se produce una absorción defectuosa del mineral. La necesidad de vitamina D aumenta cuando la proporción calcio/fósforo en la dieta no se encuentra en las proporciones adecuadas. El hueso está constituido por una red fibrosa que actúa como andamiaje sobre el que se depositan los minerales. El raquitismo tiene su origen en una falta de mineralización de la sustancia osteoide y en una producción excesiva de matriz cartilaginosa preósea. Al fallar la calcificación general el cartílago de crecimiento, que tiene un superdesarrollo con alteraciones en su forma y estructura. Las consecuencias son  un aumento del anillo epifisario de crecimiento,. El tejido óseo central del hueso al estar descalcificado es blando y se deforma bajo el peso corporal del animal. Las partes más afectadas del esqueleto del cachorro son los cartílagos epifisarios del húmero, cúbito y radio, fémur y tibia, en los que radica el crecimiento longitudinal de los huesos. La consecuencia inmediata es un retraso o una interrupción en el crecimiento del animal raquítico. Uno de los signos más evidentes es el engrosamiento de las articulaciones, muy evidente en los huesos largos, ocasionando un arqueamiento anormal y una desviación lateral de los mismos. Las cápsulas articulares y los ligamentos se relajan y se produce un aumento del líquido sinovial. Los cachorros afectados de raquitismo parecen pisar como un plantígrado. Los huesos se tornan muy frágiles, siendo frecuentes las fracturas denominadas en tallo verde, porque el hueso se dobla como una rama verde. En estos casos el mero peso de la escayola puede producir a su vez nuevas fracturas. Fácilmente comprenderemos que el manejo de animales afectados de raquitismo exige grandes dosis de cuidado, ya que la mayoría de las veces el cachorro apenas puede sostener su peso. El animal camina arrastrando las patas traseras, juntando siempre los corvejones, en tanto que las delanteras se curvan y el tórax se aplana dorsoventralmente. Otros defectos son retraso en la dentición, aparición de piezas dentarias débiles que se desgastan con prontitud y organización irregular de los dientes. Las lesiones ocasionadas por el raquitismo tienen una cura muy rápida si se establece el equilibrio nutricional adecuado. El raquitismo no aparece en los perros recién nacidos, ya que obtienen el nutriente a expensas de la madre cuando están en el útero, tampoco es frecuente durante la lactación. Los factores que provocan su aparición son la reducción inadecuada del período de lactación, una dieta inadecuada, la vida en ambientes cerrados, como pisos, sótanos o garajes sin ejercicio al aire libre y muchas horas de sol. En caso de sospecharse su existencia será el veterinario quien nos indicará una dieta equilibrada en calcio, fósforo y vitamina D y en caso de estimarlo necesario la exposición a luz ultravioleta.

 

   Alimentos no industriales:

   A mi modo de ver es más recomendable ofrecer a nuestro San Bernardo el alimento seco preparado (pienso) eligiendo siempre uno de alta gama y especializado en razas gigantes, sobre todo en las etapas de crecimiento y desarrollo, con la finalidad de garantizarle el aporte necesario de vitaminas, minerales, proteínas, glúcidos y grasas, así como el equilibrio justo de calcio y fósforo. Ahora bien, si disponemos del tiempo necesario para ello y preferimos ofrecerle comida casera hay algunas cosas que debemos saber:

Energía Cereales (arroz, maíz, etc.) bien cocidos. Grasas animales (manteca, tocino). Aceites vegetales, margarinas.
Proteínas Carnes (crudas o ligeramente cocidas): buey, caballo. Pescado cocido. Huevos cocidos. Quesos frescos. Leche (si no provoca diarrea). Productos lácteos fermentados sin azúcar.
Fibra Legumbres verdes, acelgas, espinacas, zanahorias, cocidas. Salvado (en pequeñas cantidades).
Minerales y vitaminas Harina de hueso. Levadura. Complementos vitamínico minerales farmacéuticos. Productos lácteos.

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