En familia.

     En familia.
     Ale y Yuca
     Dicen los americanos que el San Bernardo es la perfecta baby sitter y es que este perrosiente predilección por los más pequeños de la familia, sobre los que proyecta todas sus ansias de protección y amor. En aquel país las hembras son adiestradas como canguros. Una señora de Nueva York describe a su perra San Bernardo como: "Una canguro con la estructura y la altura de un púgil de peso pesado; cuando11175039_10204928054654654_2231027135075146254_n mi marido y yo estamos ausentes, mis niños están seguros con ella como en un búnker". Más allá de la hipérbole, estas palabras sintetizan las cualidades morales y psíquicas del gigante de los Alpes que, además de ser un excepcional perro guardián, es el amigo por antonomasia de los niños, incluso de los más pequeños, de los que acepta todo tipo de juegos y bromas con paciencia infinita. El San Bernardo no sólo protege a los niños sino que incluso los educa para alejarlos del peligro y permanecer cercanos a ella, exactamente como si fueran sus cachorros. Y buen cuidado puede tener aquel extraño que trate de ocasionar un daño a su pequeño protegido, pues toda la furia de sus 100 kilos de perro le darán una desagradable sorpresa, pues quien está familiarizado con esta raza saber por experiencia qué irrefrenable instinto empuja a estos perros a defender, proteger y socorrer a quienes les son confiados. 
      En Suiza, donde esta raza era criada por campesinos, generaciones de niños han tenido como niñera a una perra de San Bernardo. En muchas familias de colonos se solía llamar "tía" a la perra San Bernardo de turno, en recuerdo a sus prestaciones como nodriza sin leche.
     10410579_10204780781692922_2276226145018820642_nEl temperamento de la raza es muy alegre y equilibrado, juguetón, afectuoso, extrovertido algo cabezota como casi todos los perros de gran tamaño. Llama mucho la atención que en su comportamiento con el propietario el San Bernardo se siente un cachorro toda la vida, por muchos años que tenga y lo muy grande que se haya hecho. En su comportamiento con otros perros es afable, no busca pelea, pero seguro de su extraordinaria potencia no tolera que se le trate de avasallar. El San Bernardo es un perro extraordinariamente dócil con los de casa. Sin embargo, el que sea muy bondadoso no quiere decir en absoluto que sea tonto, sino todo lo contrario. Está dotado de un notable sentido de la guarda y defensa que se ha mantenido intacto a través de los siglos. Su gran estructura le otorga un grado de suficiencia física que mantiene en equilibrio con el aspecto psíquico, todo ello no sólo necesario, sino imprescindible, para cumplir su misión como perro de trabajo en la especialidad de salvamento. A mayor potencia más seguridad en sí mismo, lo que repercute favorablemente en su carácter. Posee por tanto unas predisposiciones naturales que lo hacen idóneo para convivir con nosotros en familia; por eso, no es un perro para vivir alejado de quienes integran el hogar, pues lo ideal es que pueda campar a sus anchas; si tenemos un jardín o patio, deberá poder entrar y salir a su antojo, aunque no por eso deje de formar parte de la familia, pues, de no ser por sus día en la nieve-1grandes dimensiones, el carácter y cariño que demuestra por su amo, no es desde ningún aspecto inferior al de cualquiera de las razas de pequeños perros denominados "de compañía". todos los perros son en cierta manera "de compañía" y, di por extensión, al concepto "compañía"  queremos añadir protección y defensa de los suyos, éste es un animal excelente para ello. Tampoco será problemático con los amigos que habitualmente frecuentan la casa, siendo afable con ellos, aunque siempre sabrá que realmente son amigos, estableciendo diferencias entre aquéllos y los habituales integrantes del hogar.
     Es pues un perro idóneo en el aspecto de convivencia que todos deseamos al querer junto a nosotros, una raza que además de compañía, nos proteja, lo que se pone aún más en evidencia si en la casa hay niños de corta edad, pues él se comportará como si se tratara de sus hermanos más pequeños. A pesar de su extraordinaria potencia, medirá cuidadosamente sus fuerzas para no causar el más mínimo daño a los niños de la casa y, en general, si lo molestan demasiado con juegos pesados, se limitará a situarse en la Alejandraparte más distante para tratar de descansar, sin perderlos entonces de vista, es decir, no renunciando ni un instante a su sentido de protección, que es la característica más notable que de forma permanente demostrará a través de toda la vida.
     La docilidad y buen carácter en este perro, se pone también de manifiesto en fotografías y grabados antiguos donde aparece arrastrando un carrito en el que traslada leche y mantequilla de alguna vaquería; esta imagen ha sido tradicional durante siglos en diversas poblaciones de Suiza, facilitando el traslado por lugares de difícil acceso, especialmente en invierno, atravesando caminos cubiertos de nieve.
     También queda reflejado el carácter extraordinariamente simpático y afable del San Bernardo en el célebre filme titulado "Beethoven, uno más en la familia" que ha alcanzado un gran éxito hasta el punto de lanzarse posteriormente hasta tres partes más; aún tratándose de una caricatura sobre la raza, en ella es exacto el concepto de amistad y cariño que, de forma casi contagiosa, se siente por esta raza por poco que se la conozca.
     En conclusión, se trata de un perro adorable y, como hemos podido apreciar, gracias a su carácter ha conquistado el importante puesto alcanzado reconocido por todos aquellos que lo conocen. 

     El peso de un amigo: Estamos sin duda ante el máximo coloso de la cinofilia. Aunque el estándar habla de un mínimo de 70 centímetros la talla media se sitúa por encima de los 80 y son numerosos los ejemplares que alcanzan y aun superan los 90 centímetros de alzada a la cruz y pesos por encima de los 100 kilos. Un cachorro de San Bernardo pesa al nacer de 500 a 700 gramos y empieza a ganar peso a una velocidad sorprendente, pues ganan una media de 8 a 10 kilos por mes. En_la_nieveEl peso de un macho de 3 meses supera los 20 kilos y para los 6 meses de vida debe estar ya bien por encima de los 60 kilos. Este vertiginoso crecimiento exige un extremo cuidado por parte del propietario en factores tan determinantes de la talla como la alimentación, los aportes vitamínicos, la relación calcio-fósforo y el ejercicio. Por ello es recomendable dejarse guiar por un veterinario cuando no se tiene experiencia en la cría de grandes molosos.
     Por estas dimensiones de super máximo y por su agudo sentido de vigilancia, es también  un formidable perro guardián (a menudo sólo basta con su presencia  para desanimar a los malhechores). A este respecto, el escritor R. Robert, en su libro "Viaje a través de los cantones suizos", narra que en 1.879, treinta malhechores, parece ser que italianos, después de haber sido alojados en el hospicio, sacaron los fusiles y los apuntaron contra los monjes exigiendo que les entregaran el tesoro del convento. El prior intentó disuadirles, y después de ver que sus esfuerzos eran inútiles, llamó fuertemente a los perros. Viendo a los gigantescos mastines, los bandoleros se quedaron paralizados, sin tener ánimos ni fuerzas para abrir fuego y se dieron a la fuga precipitadamente perseguidos por toda la manada. Cuando llegó la noche, los perros volvieron y en los días sucesivos, a pesar de la búsqueda, no se encontró pista de los bandoleros ni nunca más se supo nada de ellos.

     Un amigo inteligente: ¿El San Bernardo piensa o es una simple máquina biológica como afirmaba Descartes? ¿Tiene recuerdos del pasado o intuición del futuro? ¿Experimenta emociones complejas o sólo aquellas más simples como la alegría o la furia? Es, en definitiva, animal inteligente o la inteligencia es un valor que hemos aceptado los humanos que poseen por esa necesidad que experimentamos de magnificar todo aquello que se relaciona con nosotros. En la sociedad contemporánea el perro ocupa un lugar importante en la vida de muchas familias, por tanto atribuyámosle grandes virtudes parecen decir los aficionados a los perros. Pero si queremos comprender la psicología canina, base esencial para plantearnos una buena relación con nuestro perro y saber educarlo correctamente, hemos de olvidarnos de las historias que os hablan de una inteligencia11112777_10204780782492942_4307997184332596776_n portentosa en el perro. "Lassie" o "Rin Tin Tin" nunca han existido en la realidad, son un producto de la literatura y el montaje cinematográfico. Pero el perro sí es inteligente ya que es capaz de adaptarse a situaciones cambiantes y resolver problemas que la vida cotidiana le plantea, con una inteligencia que depende tanto de su aparato locomotor y sensor como de su desarrollo cerebral.
     Cabe precisar que el actual San Bernardo, que tanto éxito de público tiene en las exposiciones caninas, ha conservado intactas  las características psicofísicas de los famosos perros del pasado (si son de procedencia seleccionada), de tal manera que, además de ser un perro guardián insuperable y con un fortísimo sentido de la propiedad y del territorio, es capaz de cumplir, si es adiestrado oportunamente, el mismo trabajo de socorro y guía que sus antepasados.
     Diferentes San Bernardos son usados regularmente (tanto en Europa como en América) como verdaderos perros de aludes y también como perros de ayuda en catástrofe (terremotos, inundaciones, etc.) y para la búsqueda de personas desaparecidas.
     Nacido al servicio del hombre, el San Bernardo no ha interrumpido, como otras muchas razas, su obra de ayuda canina, demostrando, en los más diversos usos, su eclecticismo y sus extraordinarias cualidades físicas y psíquicas.     
     Aunque en general podríamos hablar de dos tipos de inteligencia en los perros, de un lado la general que se haya presente en perros polivalentes, capaces de aprender todo tipo de ejercicios y de desarrollar múltiples y variadas labores como la defensa, guardería, rastreo de personas desaparecidas, localización de drogas o explosivos y otra inteligencia muy específica, muy limitada a una sóla actividad pero en la que brilla con genialidad, es el caso del San Bernardo como perro de salvamento en la nieve. El perro posee una buena inteligencia espacial, ya que posee un modelo mental de la organización del mundo que le rodea aceptable; una óptima inteligencia quinestésica con una magnífica habilidad para coordinar el movimiento del cuerpo, una aceptable inteligencia intrapersonal que le permite relacionarse socialmente con los demás o ser el líder del grupo y una inteligencia lingüística rudimentaria, pero lo suficientemente amplia como para relacionarse con los otros miembros de su grupo e incluso con nosotros. Es evidente que un animal social ha de poseer un elaborado sistema de comunicación para poder vivir en una organización con estructura social como es la manada canina. El San Bernardo es una raza equilibrada, inteligente, dócil y con una inteligencia despierta que se muestra especialmente intuitiva y aguda en aquellos casos en el que el perro puede actuar como perro de salvamento.

     Dos elecciones personales: 
     Perro de casa o de exposición: Es natural que en una camada que estará formada por ocho o más cachorros no todos alcancen la deseada perfección del estándar, pero eso no significa que sean menos sanos o tengan peor temperamento que los otros. La diferencia radica en determinados aspectos, pequeños defectos que sólo son detectados por especialistas como los jueces de exposición, como una extensión del blanco poco agraciada o una máscara que afea la expresión del San Bernardo. Imaginemos un San Bernardo con los ojos azules. Nunca podrá ganar una exposición de belleza, pero ello no quiere decir que no pueda ser un estupendo compañero, que nos colmará de satisfacciones. Aquellos que buscan un perro para estar11074597_363544237174427_5075704309274146596_o en el jardín o pasear, un perro como compañero deportivo o de juego de los niños, pueden de este modo ahorrarse una buena suma de dinero, al tiempo que tienen un perro de orígenes conocidos y garantizados. Si por el contrario nos tienta el mundo de las exposiciones y pensamos que en el futuro nos gustaría competir, o simplemente se vamos a querer criar una camada de cachorros, debemos por todos los medios a nuestro alcance conseguir el perro de la máxima calidad, aunque ello suponga un mayor gasto.
     Macho o hembra: Dos veces al año las hembras experimentan el período de celo, lo que perturba nuestra rutina. Durante esos días hemos de cuidar que no se le aproximen machos, ni puede corretear suelta por el parque. Tendremos que sacarla a pasear atada y a la hora en que menos perros hay sueltos por la calle, ya que nos arriesgamos a llegar a casa seguidos por toda una corte de enamorados machos. A cambio de este inconveniente las hembras son más dóciles, más obedientes, más inteligentes e igual de nobles que los machos. Con la edad avanzada ambos estarán expuestos a problemas derivados de su sexo. Las hembras pueden padecer trastornos del útero y de mamas; los machos tumores de próstata.