La displasia de
codo incluye varias enfermedades bien diferenciadas:
- No unión del proceso ancóneo:
Se ha reconocido ampliamente y recientemente se ha considerado que es la causa más común
de osteartrosis del codo.
Las razas afectadas
por lo general son las que sufren la displasia de cadera, es decir, las grandes y gigantes
de crecimiento rápido que alcanzan un peso de muchísimos kilos en pocos meses, los
machos se ven más afectados que las hembras en una proporción de 2 a 1. Se acepta que su
etiología es genética, debido a que la lesión se encuentra con frecuencia en camadas.
No siendo por tanto aconsejable usar para cruzar a perros con este problema.
Se suele presentar
bilateralmente y a muy temprana edad (5 a 8 meses), ya que en perros normales el proceso
ancóneo debe unirse con el cúbito a más tardar a las 18 a 20 semanas de edad, si no se
une a esta edad posiblemente permanezca no unido.
El animal presenta
síntomas de cojera, dolor, atrofia muscular y al reconocimiento médico se observa dolor
a la extensión y flexión de las extremidades siendo frecuente encontrar una gran
dilatación de la cápsula articular en su cara lateral junto a la inserción del músculo
ancóneo. En la radiografía en reflexión se aprecia una separación del pico del
olecranón en postura lateral. En los perros adultos el resultado final de una no unión
del proceso ancóneo es patológico y consistente en un pedazo de hueso que está unido a
cúbito sólo por un puente de cartílago fibroso o tejido conjuntivo.
El tratamiento es
quirúrgico mediante la extirpación del proceso ancóneo, también se ha descrito la
posibilidad de la fijación del proceso ancóneo mediante un tornillo de compresión pero
la experiencia de la mayor parte de los autores es el que implante termina por romperse.
Cuando el
diagnóstico es muy tardío y los cambios osteoartrósicos son grandes debe evaluarse
cuidadosamente el tratamiento quirúrgico siendo el reposo y los antiinflamatorios no
esteroides el más adecuado.
- Proceso coronoides fragmentado:
También es característica de razas grandes y gigantes siendo los machos lo que la
presentan con mayor frecuencia que las hembras en relación de 2 a 1. Siendo sus causas
predisponentes la sobrealimentación y los factores hereditarios.
Es una alteración
del proceso coronoides y que coexiste generalmente con la osteocondritis del epicondilo
humeral, siendo su diagnóstico diferencial difícil, se observa en el animal dolor a la
flexión y extensión del codo, habiendo crepitación a la palpación y desviando la
extremidad hacia fuera al caminar siendo necesario el examen radiográfico en proyección
antero-posterior para confirmar los síntomas.
Aunque normalmente no
se ve nada anormal antes de que el perro tenga unos 7 meses, previamente pueden observarse
algunos síntomas desde los 4 ó 5 meses. Siendo importante avisar al dueño de un perro
joven con signos clínicos del codo que el perro debe regresar para repetir las
radiografías cada cuatro semanas desde el primer examen.
Muchos casos se han
perdido porque se han dado diagnósticos erróneos y difusos de "dolor de
crecimiento" no habiendo justificación para inyectar corticoesteroides
intraarticulares cuando los signos son vagos y las radiografías son normales en un perro
joven.
Los fragmento del
proceso coronoide por lo general, no se observan en las radiografías, siendo los primeros
signos radiográficos pequeños osteofitos en el borde dorsal del proceso ancóneo y en el
borde medial del proceso coronoides. Si existe lesión en un sólo lado, el diagnóstico
comparativo es fácil de hacer ya que la diferencia entre el lado normal y el enfermo
será obvia. El tratamiento es también quirúrgico.
- Osteocondritis disecante del
condilo medial: Aunque se da con menor frecuencia aparece también en razas grandes y
gigantes siendo frecuentemente bilateral. Los animales empiezan a cojear entre los cinco a
siete meses siendo más evidente después del ejercicio. En la exploración del animal se
observa dolor a la extensión del antebrazo y el diagnóstico se realiza mediante
radiografía. Cuando el diagnóstico es precoz el tratamiento es quirúrgico y si es
tardío el tratamiento médico es el aconsejado.
Dr. José Luís Pazos Boluda

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